viernes, 21 de noviembre de 2008

El Barrio Chino de Londres.

El barrio chino de Londres, conocido popularmente como Chinatown, se ecuentra a sólo a cinco minutos del Soho o de Picadilly Circus, este fue el barrio elegido por inmigrantes asiáticos, venidos en su mayoría de Hong Kong, en un comienzo se vieron atraidos por los precios más bajor de los alquileres y, con el tiempo los recién llegados, prefirieron vivir en un barrio más cercano a su ambiente cultural. La calle principal se llama Gerrard Street, a la entrada de la cual encontraremos impresionantes arcos que nos harán ver que estamos entrando en un pedacito de china.

Esta zona fue conocida hace muchos años como zona de fumaderos de opio (legales) y barrio de viviendas de pobres, pero en la actualidad es un bullicioso distrito comercial dónde podremos encontrar restaurantes de gastronomía china y oriental, así como mercados de especias, pescados y todo tipo de rastros relacionados con la cultura china. Lo que más atrae de este barrio a los visitantes son sus muchos restaurantes, donde se puede comer de forma ilimitada, o no, comida china a precio muy asequible.

Lo que más atrae a turistas de todo el mundo es que estás en Londres, en pleno Soho y, de repente, se abren ante tí las puertas de un pedacito de china, con unas construcciones diferentes, con una ambientación oriental y, entre todo lo que llama la atención, las cabinas de teléfonos londinenses (las tradicionales), son diferentes y también parecen orientales. Y sólo son unas pocas calles, pero resulta muy exótico e interesante, aunque sólo sea para ir a dar un paseo a la hora de comer y disfrutar de uno de sus restaurantes.

Aunque si lo que desea ver es una Chinatown realmente en ebullición, tendrá que visitarla en el mes de febrero, durante el Año Nuevo Chino. En estas fechas el barrio despliega todos sus encantos: danzas del león, artes marciales y acrobacias chinas. Todo esto acompañado de mareas de personas, ruido de tambores, gongs, cohetes y petardos.

martes, 18 de noviembre de 2008

Iglesia Colgante de El Cairo.

La ciuda de El Cairo no tiene gran cantidad de iglesias, pues la religión mayoritaria es la musulmana, y los edificios religiosos más numerosos son las mezquitas. La Iglesia de Santa María Virgen, conocida como la Iglesia Colgante, es una de las más antíguas de Egipto y el monumento copto más visitado de la capital egípcia.

A esta iglesia ortodoxa se la llama Iglesia Colgante por estar situada sobre una de las puertas de la Fortaleza de Babilonia, una fortaleza romana. La nave principal se encuentra suspendida sobre el camino que conducía al interior. Aunque los primeros viajeros la denominaban "la Iglesia de la Escalinata" por tener que subir 29 escalones para llegar a ella.

La Iglesia Colgante, también conocida como Al-Muallaqa, probablemente sea el primer templo cristiano de El Cairo en ser construido según las líneas clásicas de las basílicas. Se calcula que pudo ser construida en el año 690 aproximadamente, aunque existen referencias de la existencia de una iglesia en este lugar desde el siglo III.

Cuando nos adentramos en la Iglesia Colgante lo que más llama nuestra atención son sus altas columnas de mármol blanco, entre las cuales contrasta una negra, hecha de basalto. En su interior también podremos admirar la bella decoración del techo de su nave principal, así como los capiteles corintios de las columnas, que le dan un aspecto aún más pretérito a la construcción.

Esta hermosa iglesia fue reconstruida en várias ocasiones, terminándose su última reforma en el año 2007, año en que se restauró hasta el 96% de la misma. Por este motivo, actualmente, se encuentra en muy buen estrado y es de esperar que siga así por muchos años. Las obras de restauración consistieron en la reducción del nivel de las aguas subterráneas alrededor de la fortaleza y del museo copto, aledaño a la iglesia, en la renovación de su iluminación y en la restauración de las pinturas de las paredes del templo.

martes, 11 de noviembre de 2008

Se renueva la East Side Gallery de Berlín.

Tras la caida del Muro de Berlín, sobre un tramo de 1,3 kilómetros, el más largo todavía en pie, 118 artistas de 21 paises dieron expresión a sus pensamientos en temas políticos, conceptuales, idealistas y poéticos y crearon una obra única, declarada monumento nacional en 1991. Pero ha día de hoy, esta obra se encuentra tan deteriorada que resulta del todo imprescindible su reparación.

Esta exposición al aire libre, imprescindible para los viajeros que visitan berlín, hace tiempo que se encunetra deteriorada, el hormigón se descompone y con él se desconchan los grafitis, que en algunos tramos resultan ya irreconocibles. La idea es volver a sacar a la luz los graffitis originales y que estén listos para el 20 aniversario de la caída del Muro, en noviembre de 2009.

Con un año de antelación , comienzan la restauración un colectivo de artistas dirigidos por Kani Alavi, que se ha propuesto recuperar uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad de Berlín. Dispondrán de 2,2 millones de euros para recuperar el hormigón de las pinturas originales. Para ello Alavi se ha puesto en contacto con los 118 artistas, artífices de las obras originales.

El muro contien obras ya célebres, como el "beso entre hermanos", que en realidad es un apasionado beso entre Leonid Brezhnev de la URSS y Erich Honecker, lídel de la República Democrática Alemana. El ruso Dimitrij Vrubel agrego a su graffiti un poema escrito en ruso que quiere decir “Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal”. Asimismo, es muy famosa la obra de Birgit Kinder que utilizó la imagen del famoso "coche del puebo", el Trabant, atravesando el muro el 9 de noviembre en 1989.

Estas y otras obras se encuentran hoy día muy deterioradas, por lo que el propósito de Alavi es limpiar con arena los restos del Muro, hasta dejarlo sin rastro de pintura, y luego proceder a pintar de nuevo. La falta de apoyo institucional ha dificultado la correcta conservación del lugar, una exposición al aire libre en plena calle, y por tanto gratuita, y tenía que conmemorarse el 20 aniversario de la caida del Muro de Berlín, para que pudiese realizarse un completa restauración.

jueves, 23 de octubre de 2008

Palacios de Viena.

Viena es la capital de Austria, pero hemos de recordar que fue capital de todo un poderoso imperio, el imperio Austrohungaro, que se extendía por las actuales naciones de Austria, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y las regiones de Voivodina en Serbia, Bocas de Kotor en Montenegro, Trentino-Alto Adigio y Trieste en Italia, Transilvania y parte del Bánato en Rumanía, Galitzia en Polonia y Transcarpatia en Ucrania. Y, como capital de tal imperio, albergó grandes palacios que, hoy día, se conservan como atractivo turístico e, incluso, con fines gubernamentales.

El más importante de los palacios de Viena es el Palacio Imperial, o Palacio del Hofburg. En este enorme e impresionante complejo palaciego encontraremos los antiguos aposentos imperiales, varios museos, una capilla, una iglesia, la Biblioteca Nacional Austriaca, la Escuela de Equitación de Invierno y el despacho del presidente de Austria. El complejo está formado por más de diez edifícios, era originalmente un castillo del siglo XIII, que fue ampliado hasta convertirse en una residencia lujosa con el aumento del poder de los Habsburgo y de su dominio siendo residencia oficial de la familia imperial hasta 1918. Su arquitectura muestra cómo cada mandatario quería dejar su propia huella en el palacio, por lo que podemos observar la evolución de la arquitectura centroeuropea durante siete siglos, desde el gótico hasta el historicismo del siglo XIX.

Otro de los palacios importantes de Viena es el Palacio de Belvedere. Fue mandado construir por el Príncipe Eugenio de Saboya al arquitecto austriaco Johann Lukas von Hildebrandt, después de su aplastante victoria sobre el ejercito otomano a fines del siglo XVII (que le permitió a Austria anexionarse Hungría, Transilvania y Eslavonia), para emplearlo como residencia de verano. El palacio, de arquitectura barroca, se construyó entre 1714 y 1723.

Esta obra de arte barroca consta de dos palacios (el Belvedere Superior y el Inferior) que albergan hoy arte austriaco desde la época medieval hasta el presente. El Belvedere SuperiorEl Belvedere Inferior conserva la vivienda y salas de gala del príncipe Eugenio, para ser visitados por turistas de todo el mundo. alberga la colección más grande del mundo de Klimt, pintor austríaco de fama mundial.

viernes, 17 de octubre de 2008

La Baixa de Lisboa.

Al llegar a Lisboa, una de las primeras cosas que pueden llamar su atención es lo abrupto de su orografía, hay tales desniveles que Lisboa se dotó de unos elevadores mecánicos, los funiculares, que permiten ascender grandes desniveles sin esfuerzo. Dentro de esta abrupta orografía la zona llamada la Baixa corresponde a la parte baja de la ciudad de Lisboa, verdadero corazón comercial y financiero de la capital lusa.

En la Baixa nos encontraremos una gran cantidad de tiendas y terrazas inundadas de gente. Los músicos y artistas aportan a la zona un ambiente bohemio. Tras el terremoto que asoló Lisboa en 1755 la zona de la Biaxa quedó prácticamente destruida, por lo que tuvo que ser recostruida casi en su totalidad. En su reconstrucción se respetó su estructura de cuadrícula, lo cual facilitará la orientación del visitante, y las amplias plazas que salpican toda la zona y la llenan de vida.

Entre sus plazas destaca la Plaza de Comercio, junto al río Tajo, fue y es la entrada a Lisboa para quienes llegan a ella desde el río. En esta impresionante plaza, una de las más grandes de Europa, podemos hacer una parada en nuestra ruta y deleitarnos de su ambiente mientras tomamos un café en el Martinho da Arcada, la cafetería más antigua de Lisboa.
Desde la Plaza de Comercio, podemos dirigirnos hacia el norte, por la Rua da Prata, y llegar hasta la Plaza da Figueira, antiguo mercado de la ciudad, mientras que si nos dirigimos hacia el río, a través del imponente Arco Triunfal, llegaremos a la Rua Augusta, una animada calle peatonal, donde abundan los cafés y las tiendas, y donde podemos aprovechar para hacer nuestras compras en Lisboa.

Y si deseamos finalizar nuestra ruta por la Baixa teniendo una perspectiva diferente del barrio, lo más recomendable es dirigirse hasta la Rua de Santa Justa, donde encontraremos un funicular, que nos llevará hasta el Bairro Alto, desde donde tendremos unas vistas preciosas de la Baixa de Lisboa.